La utilidad de la tecnología en educación

La aparición de estas nuevas tecnologías produjo un gran desafío e impacto para la educación, sobre todo para el docente.

El uso de las tecnologías de la información y la comunicación en los diferentes niveles y sistemas educativos tiene un impacto significativo en el desarrollo del aprendizaje de los estudiantes y en el fortalecimiento de sus competencias para la vida y el trabajo que favorecerán su inserción en la sociedad del conocimiento. 

Ampliar las propuestas de educación más allá del aula es una de las posibilidades que brinda el uso de las TIC (Tecnología de la informática y la comunicación) como recurso. La realización de este tipo de actividades se fundamenta en la posibilidad de conocer realidades distintas a las locales y cooperar en el desarrollo de experiencias interculturales.

Al docente se le dificulta la integración de estas nuevas tecnologías a la educación porque como dice Hargreaves (2003):

"Los docentes se encuentran presionados por tres fuerzas contrapuestas. Por un lado, se les demanda que sean innovadores, autónomos y que desarrollen propuestas educativas flexibles que permitan articular distintos campos de conocimientos. Desde este enfoque el docente es un aprendiz en proceso permanente de actualización que se asume como un promotor de los cambios sociales más generales. Por otro lado, se les exige la transmisión de valores que promuevan una mayor cohesión social para contrarrestar problemas sociales como la violencia, la inseguridad y el consumo. Por último, los docentes aparecen como víctimas de la Sociedad de la Información, en la medida en que son afectados negativamente por políticas que tienden a erosionar las condiciones de trabajo, tanto en términos de recursos materiales como de su autonomía profesional. (p. 78)."


Rol del docente frente a tecnologías de la información y la comunicación 

 Existe una relación simbiótica entre el docente y el estudiante con el uso de las TICS, entre las que podemos mencionar como rol del docente las siguientes:

1.      Facilitador del proceso de enseñanza: el profesor pasa de ser experto en contenidos a un facilitador de aprendizajes donde va a requerir diseñar experiencias de aprendizaje para los estudiantes, fomentar la interacción de los mismos, el autoestudio y la motivación.

2.      Consejero/orientador: el profesor debe orientar al estudiante y hacer énfasis en la importancia que tiene el proceso autodidáctico y proceso intelectual del alumno, aunado al aprendizaje en colaboración. Debe conducir y hacer un seguimiento de los aprendizajes de los estudiantes, guiarlos y solucionar sus dudas.

3.      Diseñador: el profesor juega un papel muy importante en el diseño de medios, materiales y recursos que deben ser adaptados a las características propias de los estudiantes

4.       Asesor: el profesor debe ser capaz de guiar a los alumnos en el desarrollo de experiencias colaborativas, monitorizar el progreso de los estudiantes y proporcionar en todo momento “Feedback” de apoyo al trabajo de los mismos.

5.      Investigador: El docente debe ser investigador de su propio quehacer. Debe ser un especialista del saber, abierto al camino de la investigación y la actualización.

6.      Facilitador de contenidos: El profesor contribuye a la creación del conocimiento especializado, centra la discusión sobre los puntos críticos, responde preguntas, responde a las contribuciones de los estudiantes, y sintetiza las contribuciones en orden a los tópicos o contenidos impartidos.

7.      Tecnológico: El profesor debe poseer las habilidades mínimas técnicas para interactuar con los sistemas y apoyar a los estudiantes en el desarrollo de los cursos.

8.      Organizador/administrador: El profesor debe establecer una agenda para el desarrollo de la actividad formativa, donde incorpore los objetivos, reglas de procedimientos, horario de manera que garantice una adecuada planificación y puesta en práctica de la enseñanza como un proceso coherente entre las necesidades, los fines y los medios.


Rol del estudiante frente a tecnologías de la información y la comunicación 


La educación actual, debe ser flexible y acudir a distintas metodologías que integren el uso de las TIC, de manera que se potencialice las capacidades de los estudiantes por su parte, debe ser consiente que es responsable de su aprendizaje, es autónomo en su proceso de aprendizaje; su deseo de  aprender debe llevarlo a autoformarse, la capacidad de autogestión lo debe instar a buscar herramientas y estrategias de aprendizaje de acuerdo a su habilidad y a su estilo de aprendizaje; la actitud comunicativa es un hilo conductor para el trabajo en equipo, debe ser también, flexible para adaptarse a distintos escenarios educativos (Salinas , 1997).

Siendo el estudiante el actor de su aprendizaje, debe caracterizarse por:

ü  su autonomía respecto

ü  a cuándo necesita ayuda del docente o no, qué desea aprender o desaprender; selecciona

ü  escoge los contenidos curriculares que desea profundizar; planea, organiza y controla su proceso de aprendizaje.